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Un americano llegó a una posada y le preguntó al posadero, un anciano de 100 años de edad, si tenía un cuarto para pasar la noche. Éste le respondió que sólo tenía una habitación en el tercer piso, junto al de su nietecita. Pero le advirtió de que si le pasaba algo a su nieta le aplicaría los tres castigos chinos. El tipo le aseguró que no iba a pasar nada y tomó el cuarto. A la hora de la cena bajó por la escalera una dulce chinita de unos 20 años de edad, muy linda y sensual. Durante toda la cena la chinita...
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