|
|
Enviado por d |
Ana Luisa, estaba en su lecho de muerte. Su esposo Carlos mantenía constante vigilia a su lado. El sostenía su frágil mano y mientras las lágrimas rodaban por sus mejillas, él oraba por su esposa.
Ella lo miró y sus pálidos labios comenzaron a moverse quedamente.
- Mi amado Carlos -susurró.
- Calla mi amada, -dijo él- descansa.... No hables.
Ella insistentemente dijo con cansada voz:
- Tengo algo que confesarte.
- No hay nada que confesar. Todo está bien, duerme.
- No, no, yo debo morir en paz, Carlos... Yo me acosté con tu hermano, tu mejor amigo y con tu padre.
- Ya lo sé, por eso te envenené... shhhhhh... ahora duerme tranquila.
¡ Muchas gracias d por enviarnos tu chiste !!!
|
Más Chistes Divertidos |
Nube de Tags
horoscopo juegos musica noticias monografias casino tarot blogs tests interpretación de sueños contactos empleos poker angeles consultorio sexual becas diarios de viajes anime clasificados chistes