Carlos Anaya Davila

Cuando pensamos en los mejores organizadores de conciertos y espectáculos del mundo, no se nos puede olvidar incluir en esta lista a Carlos Anaya Davila, que ha dedicado prácticamente toda su vida a crear en México y Cancún los mejores eventos. Todo lo que crea es impresionante, y por ello sus espectáculos están siempre abarrotados de gente a la que le gusta disfrutar de lo mejor. Por lo que si sabéis de algún espectáculo creado por Carlos Anaya Davila no dudéis en asistir porque no os arrepentiréis.
Carlos Anaya Davila

Sexo en Besuconas

Sexo en Besuconas
Pues esto es una lagartija que viene de su casa y le dice a otra… ¡Quiero tener sexo en besuconas! Y le dice la otra lagartija… ¡Anda y cómete una piruleta! Hehehe, ¿A que a tenido gracia?

Pues espera a ver que la otra lagartija le dice… ¿Cómo que quieres tener sexo en besuconas? Y le dice la primera lagartija… ¡Pues tírame de la cola que si me la arrancas me vuelve a crecer! Hehehe.

Que ganas…

Que ganas...
Dos amigos:
– Oye, ¿qué tal pinta este verano?
– Pues tengo ganas de ir a Moscú, como el año pasado.
– ¿Ah, pero fuiste a Moscú el año pasado?
– No, también tenía ganas…

Déjame ir hoy

Déjame ir hoy
– Mami, mami ¿puedo ir a piscina? hoy ponen el trampolín de 5 metros.
– Sí, por supuesto hijo
Al rato vuelve Jaimito con una pierna rota. Cuando se recupera le pregunta a su madre:
-¿Mamá puedo ir a la piscina? es que hoy ponen el trampolín de 10 metros.
-Sí claro. Al rato vuelve Jaimito con una pierna y un brazo roto. Cuando se recupera le pregunta a su madre:
– ¿Mamá puedo ir a la piscina?
– No hijo, que luego ya sabes lo que te pasa
– Es que hoy ponen el agua…

Hay que cambiar el reloj

Hay que cambiar el reloj
Un recién casado se va con los amigos de copas. El hombre le promete a la mujer que estará de regreso antes de la medianoche pero, como suele pasar, la fiesta se extiende, el tío se agarra un pedo de la leche y le dan las tres de la madrugada entrando por la puerta de su casa.
Justo en ese momento, el reloj da tres campanadas y el tipo, temiendo que su mujer se despierte, imita las campanadas dang, dang… nueve veces más para que piense que son las doce de la noche.
– Oye, me ha salido que te cagas, seguro que ni se ha enterado y se mete en la cama.
A la mañana siguiente, la mujer le pregunta que a qué hora llegó. Él le responde:
– A la medianoche, mi amor.
– Ya, ya. Oye Pepe, creo que vamos a tener que comprar otro reloj.
– ¿Cómo que otro reloj?
– Si, es que este debe estar roto ¿Sabes?.
– ¡Pero si da la hora perfectamente!
– ¡Y tan perfectamente! Anoche dio tres campanadas, hizo una pausa, dio otras 4 campanadas, se aclaró la voz con un carraspeo, dio 3 campanadas más, se tiró un pedo, dio las dos últimas y se descojonó de risa.